A  L .·. G .·. D .·. G .·. A .·. D .·. U .·.

  La Francmasonería

 

«Desde la antigüedad, diversas corrientes filosóficas han favorecido en ciertas ocasiones la existencia de escuelas, grupos y afiliaciones basados en ritos y en la transmisión gradual del conocimiento. Muchas de estas escuelas han promovido la igualdad entre sus miembros y han creado espacios de libre reflexión con respecto al mundo circundante.»

La Masonería Moderna es una institución de 300 años de antigüedad; las logias masónicas comenzaron a funcionar en los primeros años del siglo XVIII. Su objetivo es el mejoramiento del hombre y la mujer como individuos y de la humanidad como conjunto de todos los seres humanos. 

De manera simbólica, la francmasonería desciende de los albañiles constructores de la edad media (llamados en inglés masons y en francés maçons), quienes durante varios siglos se desplazaron por toda Europa para construir edificios religiosos o profanos, catedrales o palacios. Aunque en la actualidad se pone en duda la realidad histórica de una transición directa entre la masonería operativa de los constructores y la masonería especulativa, las herramientas de los albañiles se han convertido en símbolos de los francmasones. 

En 1717, miembros de la Royal Society de Inglaterra, la sociedad científica más influyente de la época, crearon la Gran Logia de Londres y de esta manera comenzaba el período de lo que hoy conocemos como francmasonería especulativa en la que, con respeto y tolerancia, se dialoga libremente sobre las ideas y se busca el perfeccionamiento moral e intelectual de sus miembros. 

A través de marinos y comerciantes, la masonería, que se había difundido con rapidez en Inglaterra, pasó al continente donde se instalaron las primeras logias masónicas en Francia entre 1726 y 1730, en especial en puertos tales como Burdeos o Dunkerque. En este periodo es cuando comienzan a extenderse unas nuevas formas de entender la libertad y la igualdad que conducirán, cincuenta años después, a la Revolución Francesa. 

Las logias masónicas que se expanden por Francia dejan de ser un club social, como lo eran en Inglaterra, para convertirse en la caja de resonancia de las nuevas ideas emancipadoras de los hombres y las sociedades. 

La Masonería; además lleva impresa una característica de antigüedad tan remota, e irradia sus enseñanzas de filosofía moral tan puras, que le aseguran a su plan progresista, una gran supremacía educativa a la colectividad social, y con ese solo hecho, le queda asegurado el respeto de todos los pueblos libres que existen sobre la tierra. 

Su cimentación siempre se ha apoyado sobre bases sólidas, como lo son el descubrimiento de lo que es la propia realidad, como un factor que la encumbró, hasta alcanzar el conocimiento de la verdad, en cuya palabra se encierra, en forma emblemática, la existencia de un Ser Supremo. Por eso es que, la creencia en la divinidad, el amor al género humano, y su lema de fraternidad universal, forman el gran pedestal que mantiene su doctrina, como un manantial fecundo de enseñanzas, de ilustración y de progreso, que tantos beneficios ha traído, no sólo a sus adeptos sino también a la sociedad y humanidad en general; por esa razón, en todos sus templos, se aprende a hacer el bien, a amar y a respetar, todo lo que la virtud y la razón, consagran en su afán de Ilustración Universal. 

Por tal motivo, dentro del seno de la masonería, y de acuerdo con sus principios básicos, nos encontramos con que el espíritu de la libertad, la necesidad de obtener la evolución y el anhelo al progreso; destruyen las cadenas de la miseria, de la ignorancia y de la superstición, librando a la humanidad de la explotación y el despotismo, puesto que, lejos de pretender invadir los derechos de los demás o dominar al débil y explotar a los espíritus timoratos; se trabaja constantemente por emancipar y unir estrechamente a la especie humana, por medio de los sublimes lazos del amor fraternal, que permitan lograr impartir con eficacia, los sentimientos de la tolerancia y del bien armónico, cuyos factores vienen a constituir el goce efectivo de una paz duradera; eso es en verdad, lo que el mundo masónico propaga por todos los ámbitos de la tierra, como su única y verdadera inspiración. 

Las doctrinas masónicas contienen todo cuanto puede ser necesario, para formar al hombre y mujer social, dotándolos también de las más altas condiciones de moralidad, de ilustración y de ideas independientes; como los principales atributos de su sana educación; para que pueda marchar a la cabeza de la verdadera civilización, con lo que podrá activar y dirigir el sagrado movimiento propagador, de las luces y conocimientos, que armonizan y coordinan su acción, con el espíritu progresista de nuestros tiempos.

 

La palabra "masonería" entraña en todas sus variantes conocidas, la idea de unidad. Desde este punto de vista parece que la masonería es la conjunta construcción de varias unidades, como piedras, ladrillos, maderas, hierros o seres humanos en un compacto edificio. Cuando aplicamos este concepto a la construcción moral de la humanidad en un simbólico edificio trazado de conformidad con un deliberado plan ...

A. S. Mac Bride

Consecuentes con los razonamientos contenidos en los anteriores principios, la masonería, según la definición oficial, universalmente aceptada, y contenida en los códigos que rigen nuestra orden: se define como una institución de fraternidad universal, esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, la que a su vez, proclama también la existencia de un principio creador de la naturaleza, al que nosotros damos el nombre de, Gran Arquitecto del Universo, por cuyo motivo exige asimismo, en las bases fundamentales de sus máximas, principios y enseñanzas, como la tolerancia mutua, el respeto a sí mismo y a los demás, así como una libertad absoluta del pensamiento, de la expresión y de la conciencia. 

En consecuencia, las puertas de nuestros templos siempre estarán abiertas, para todos los hombres y mujeres de buena voluntad, no importa las razas o pueblos a que pertenezcan, la nacionalidad de que dependan, ni tampoco cuáles sean sus opiniones, creencia o fe política que profesen, con tal que sean de ideas liberales, democráticas y sobre. Todo, de buenas costumbres. 

Nuestra institución se dedica con entusiasmo a la investigación de la verdad, a practicar la moral, a propagar la solidaridad, a trabajar por el mejoramiento material y espiritual, y lograr el perfeccionamiento intelectual, para poder alcanzar el progreso social a que tiene derecho de disfrutar toda la humanidad. La masonería propaga en forma extensiva entre todos los hombres, obligándolos a mantener los lazos fraternales, que unen a los masones que se encuentran diseminados por toda la superficie de la tierra, con lo que demuestra, su lucha incesante, por combatir a la ignorancia, la apatía y las pasiones insanas, por eso también constituye, dentro de su propio seno, a la escuela de enseñanzas mutuas, según se establece en los programas de instrucción fundamental, de las ciencias, el simbolismo y la filosofía. 

Tales son los grandes principios, cuyas enseñanzas jamás debemos olvidar, puesto que quedan grabadas en nuestras mentes, para más tarde llevarlas a la práctica en lo personal y colectivamente, entre todos nuestros semejantes, para así poder asegurar que: vivir honradamente, es cumplir con nuestros deberes sociales, que obedecer las leyes del país en que se vive, o del que nos brinda su hospitalidad, es cumplir con nuestros deberes cívicos y de asilo; que aplicar la razón y obrar con justicia, es un deber de conciencia ineludible para todo ciudadano; que amar a nuestros semejantes, deseándoles el bienestar personal, es un deber común entre todos los hombres, la familia y la sociedad; que enseñar al que no sabe, auxiliar al necesitado y proteger al débil, son deberes de lesa humanidad, a lo que todos estamos obligados a cumplir, puesto que sólo de esa manera, podremos alcanzar la meta de nuestra verdadera misión en la vida, después de haber aplicado nuestros medios armónicos, persuasivos y elocuentes, que la práctica nos ha demostrado, para obtener nuestra emancipación, física, material, moral o intelectual a que todo mundo tiene derecho. 

La masonería, honra y dignifica al trabajo, por considerarlo como uno de los atributos más indispensables, para lograr la felicidad de los hombres en relación con todas sus actividades, tomando en consideración que, quien realiza sus aspiraciones, siente la satisfacción del deber cumplido, es por eso que nuestra orden, proscribe la ociosidad, combate la ignorancia y educa al hombre y a la mujer, para enseñarle el camino del progreso. 

Hay que saber y entender, que la influencia de la moral, de la razón y de la justicia, vence a todo aquello que vaya en contra de los derechos, la libertad y los intereses humanos, pues de lo contrario, todos esos factores, pueden lesionar el espíritu de la confraternidad universal que proclamamos. Ahora bien, si nuestra institución lleva por norma levantar un elevado pedestal en honor al trabajo, para indicar que todo entre sus adeptos debe ser actividad y progreso, es la razón fundamental por la que da a todos sus iniciados el sublime título de Obreros

Por otra parte, la influencia moral que emanan los anteriores conceptos, indican claramente que los esfuerzos del hombre, son el medio que emplea para adquirir la justa aplicación de la virtud, como único factor conocido por la opinión filosófica autorizada, y legítimamente admitida por la conciencia de los pueblos, por cuya razón, vemos que en los códigos de las naciones, se les considera como agentes supremos, del poder libre y soberano en el ejercicio de su administración, por lo mismo, en esto cifra la masonería su mayor gloria, porque a ella se deben los más grandes triunfos, que con tanta justicia, la han colocado como la primera institución ante las más grandes agrupaciones nacidas del amor a la humanidad, y de su interés por lograr, el bienestar de todos los pueblos. 

Finalmente, la masonería queda definida categóricamente, por su misión desfanatizadora y por su lucha contra el oscurantismo que impera entre las masas populares, ya que está catalogada, como una sociedad eminentemente moral y progresista, cuya labor educativa se aprecia mediante los siguientes tres grandes atributos contenidos en la inteligencia humana: tales son, la moral, la ciencia y la virtud

Ilustrar a los hombres, cimentando sus conocimientos, bajo un régimen de instrucción sólida y sobre ideales de positiva enseñanza democrática, es inculcarle los más sanos principios, contenidos en la educación, cuya moral o buenas costumbres, las encontramos arraigadas en las ciencias naturales, por eso estamos convencidos del beneficio que se adquiere, haciendo uso, preferentemente de la sana persuasión, que nos viene del buen ejemplo, para así poder llegar hacer comprender a nuestros semejantes, de que no hay mejor bienestar, ni mas dicha, que la que proporciona la fuerza de la razón, con lo que estamos seguros de lograr establecer en todos sentidos, un régimen de orden, de moralidad y de justicia, logrando por ese solo hecho, una paz armónica, firme y duradera, que tanto anhelamos dentro de la familia, la sociedad y la patria. 

Una vez que hemos dado algunas de las razones filosóficas, sobre lo que es la masonería, sus principios y sus fines, ahora nos ocuparemos sobre la organización, funcionamiento y soberanía de esa gran familia masónica. Nuestra institución, se gobierna por medio de agrupaciones libres y autónomas en su interior; formadas por la unión o conjunto de las logias de un estado, una región o de un país, según su extensión territorial, mismas que en su administración asumen todos los poderes técnicos, orgánicos, jurídicos, de enseñanza y de suprema autoridad dentro de los límites de sus respectivas jurisdicciones; estos cuerpos, organizados conforme a la jerarquía masónica que corresponde al simbolismo, se les da la denominación de logias y grandes logias, cuya residencia oficial simbólica, lo son los orientes y grandes orientes. 

La soberanía masónica, reside precisamente, como consecuencia de la universalidad de sus dogmas y principios, así como de la calidad y cantidad de sus agremiados, que como miembros activos, la constituyen como agrupación universal. En tales circunstancias, las logias masónicas, son depositarias de las doctrinas, arcanos y dogmas, que contienen las enseñanzas filosóficas. Tomando en cuenta el simbolismo de los rituales adoptados; circunstancia por la cual, las altas dignidades tienen la ineludible obligación de desarrollar, enseñar y practicar la parte dogmática, moral y científica que contienen los planes de enseñanzas simbólicas, emblemáticas y alegóricas, impartidas a los obreros, dentro y fuera de los talleres de sus respectivas jurisdicciones, puesto que con ello se vela y se cumple con los grandes principios masónicos, que siempre le dan el buen nombre y fama dentro del engrandecimiento de los mismos, puesto que todo ello tiene por objeto mantener la integridad de sus máximas, fines y principios, cuya universalidad es y será siempre innegables. 

La masonería o francmasonería es una institución iniciática, filosófica y filantrópica que trabaja por el progreso moral, intelectual y material de la humanidad que propone una ruta simbólica. 

Una finalidad el progreso intelectual y moral de la humanidad mediante el autoperfeccionamiento de cada persona. 

Un método de trabajo intelectual llamado simbolismo, estructurado a lo largo de los tiempos. 

Un método de relación interpersonal basado en el rito, también formado a lo largo de los tiempos. 

Una ética que encierra en la famosa divisa masónica: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

 

Escuadra y Compás en el Convento de San Agustín en Barcelona