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La Historia de la Masonería

 
Constructores Medievales, los antecedentes fundacionales de la Masonería

«La Francmasonería moderna procede de los gremios de constructores y albañiles medievales, denominados masones, que disponían de lugares de reunión y cobijo, denominados logias.»

La Francmasonería hoy se fundamenta en la realización de trabajos filosóficos, filantrópicos y de solidaridad humana. Su origen directo son las fraternidades de constructores de catedrales (canteros, albañiles, arquitectos ...) las ramificaciones de las que se extendían en la Edad Media por toda Europa Occidental.

Para traspasarse los secretos de su arte, estos constructores practicaban antiguos rituales cuyo origen no puede fijarse con exactitud, pero se puede afirmar que los Masones (paletas) han formado desde la antigüedad cofradías de oficios.

Para aprender la profesión y practicarla (hacerla operativa), los masones debían viajar de ciudad en ciudad, lo que les permitió finalmente liberarse de toda autoridad feudal, tanto civil como eclesiástica. Formaron así los "oficios francos", franquear de las cargas señoriales.

La influencia de estos "Francmasones" fue muy importante entre los siglos XII y XIV. Disminuyó a lo largo del siglo XV en el continente europeo, pero se mantuvo en Inglaterra, en Escocia y en Irlanda. 

En estos tres países tuvo lugar la evolución de la Masonería operativa en la Masonería simbólica o especulativa, que se hizo por etapas. A medida que desaparecían las grandes obras de construcción de catedrales, las Logías de Masones operativos iban integrando en su cofradía "Masones aceptados", personas de prestigio moral e intelectual que participaban en sus discusiones y las enriquecían con sus aportaciones. 

Los fundamentos de la Francmasonería moderna se sitúan en torno al 1600, en Escocia, donde se reunían Logías de canteros. 

En 1693 la guardia escocesa de Jaime II Estuardo, monarca exiliado en Francia, instala cerca de París la primera Logía de masones aceptados del continente europeo. A partir de entonces, las logías dichos "escocesas" esparcirán por el Reino de Francia y darán lugar, por evolución gradual a lo largo del siglo XVIII, en el Rito Escocés (que paradójicamente siempre fue desconocido en Escocia). 

 

A todos nos es dado el privilegio y la oportunidad de cooperar al renacimiento iniciático de la Masonería, para el cual están maduros los tiempos y los hombres: hagámoslo con aquel entusiasmo y fervor que, habiendo superado lastres simbólicas pruebas, no se deja vencer por las corrientes contrarias del mundo profano, ni arrastrar por el ímpetu de las pasiones, ni desanimar por la frialdad exterior, y que, llegando a tal estado de firmeza, madurará y dará óptimos frutos.
Pero, antes que todo, aprendamos. Aprendamos lo que es la Orden en su esencia, cuáles fueron sus verdaderos orígenes ...

Aldo Lavagnini
Manual del Apr.·.Mas.·.

En 1717, cuatro Logías de Londres se unieron para formar la primera federación de logías especulativas, que se llamó Gran Logía de Londres.

En 1773 se constituye el Gran Oriente de Francia por la federación de 400 obediencias del reino. 

En 1789 comienza la Revolución Francesa con la reunión de los Estados Generales de Francia; los 655 diputados, 477 eran masones. Los Masones tuvieron una influencia determinante en la construcción intelectual de los fundamentos de la república con la incorporación de los tres principios democráticos de Libertad, Igualdad y Fraternidad (materializada, por ejemplo, en la proclamación de los Derechos del Hombre y del ciudadano ) . Sin embargo durante el periodo del Terror jacobino, el Gran Oriente de Francia se vio obligado a suspender sus actividades (1793). 

En 1801 tiene lugar en Charleston (Carolina del Sur) la constitución del Supremo Consejo de los Estados Unidos de América, que se considera tradicionalmente como el establecimiento definitivo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) y su sistema de 33 grados. En 1804 se creará en París el Supremo Consejo de Francia y luego se irán creando Supremos Consejos del REAA a otros países de Europa y América. 

A lo largo del siglo XIX, en efecto, la Francmasonería se extendió por todo el mundo y la influencia de los francmasones fue determinante. Es evidente que nuestros Hermanos contribuyeron a la adopción de leyes sociales, los sistemas de seguridad social, de las vacaciones pagadas, de la semana laboral de 40 horas, de la prohibición del trabajo de los niños, de la escuela laica obligatoria... 

Hoy día, la Gran Logia de Inglaterra y las obediencias de influencia inglesa continúan aplicando al pie de la letra aquellas originarias Constituciones de Anderson. Muchas otras Obediencias consideramos, sin embargo, que la tradición propia no ha sido ni debe ser nunca un obstáculo para la continua actualización de la Francmasonería, que permita a la Orden seguir respondiendo a los problemas y las demandas de la sociedad de cada momento.

 

Breve historia de la Masonería catalana 

Bien que la primera organización masónica de los Países Catalanes se formó en Menorca a mediados del siglo XVIII, la francmasonería no arraigó con fuerza hasta entrado el siglo XIX. Pero entonces tomó un gran empuje y contribuyó generosamente a la revolución democrática y patriótica. Grandes nombres de la intelectualidad y la política de izquierda y del naciente sindicalismo obrero fueron francmasones. Por eso no es de extrañar que la primera organización masónica plenamente nacional que se constituyó en el Principado de Cataluña recogiera los ideales y los objetivos patrióticos que animaban el movimiento republicano federal catalán. 

El 23 de agosto de 1886, en efecto, tuvo lugar en Barcelona la Gran Asamblea Constituyente de la Gran Logia Simbólica Regional Catalana-Balear, presidida por el Serenísimo Gran Maestro Rossend Arús, escritor y fundador de la biblioteca pública que lleva su nombre, especializada en temática filosófica y social en general y también masónica. El título primero de la Constitución aprobada por aquella asamblea trata de "La Francmasonería y sus principios" con un capítulo dedicado a los "Principios generales de la Francmasonería" y otro a los "particulares de la Gran Lonja Regional Catalana".  

 

Rossend Arús

 

Los principios generales masónicos proclamados por la primera asamblea constituyente de la francmasonería catalana eran, uno por uno, todos los derechos humanos y democráticos: a la vida, a la dignidad personal, a la libre emisión y difusión del pensamiento, a la libre expresión de la conciencia y de culto, a la libertad de enseñanza, la instrucción gratuita, a la libertad de trabajo, de elección de domicilio, a la inviolabilidad de éste, a la inviolabilidad de la correspondencia y toda otra forma de comunicación, a la propiedad, a la libertad de reunión, de asociación y de manifestación pacíficas, a la participación del pueblo en el gobierno mediante el sufragio universal, la separación entre la iglesia y la sociedad civil, etc. Además, eran proclamados también como principios generales la abolición de los títulos de nobleza, la abolición de la pena de muerte y de la perpetua, y, finalmente, el derecho de todas las entidades naturales y jurídicas, municipios, regiones, naciones , etc. a gobernarse por sí mismas en lo concerniente su vida interior, en virtud de leyes propias, ya su unión federativa libre y espontánea hasta llegar a formar un gran grupo intercontinental, es decir, mundial. 

Los principios particulares que debían inspirar la Gran Logia Catalana-Balear, "respetando las leyes del país y prescribiendo la más amplia tolerancia", eran "conseguir que Cataluña forme un Estado soberano y autónomo, sin otras limitaciones que las derivadas del contrato que suscriba y la una con las otras regiones ibéricas "," establecer en Cataluña instituciones que garanticen la inviolabilidad del derecho humano, en todas las manifestaciones expresadas en el título primero "," trabajar para que Cataluña tenga poderes propios, todos electivos, amovibles, responsables y separados convenientemente unos de otros "," promover y secundar todo lo que pueda llevar a Cataluña a la proclamación y aseguramiento de su expresada autonomía ", y procurar que en los otros países hispánicos se constituyan grandes palcos que" proclamen, sostengan y defiendan " los mismos principios. 

Esta declaración era, evidentemente, la plasmación en el mundo masónico de los ideales patrióticos de la generación progresista que había dirigido la Revolución de 1868-1873, ideales que, una vez reorganizado el partido republicano federal en 1881, habían quedado codificados en el Proyecto de Constitución del Estado Catalán, de 1883, un texto fundamental en la historia del pensamiento político de la Renaixença, resumen de setenta años de lucha de los catalanes por la democracia, el progreso social y la libertad nacional. 

La Gran Logia Simbólica de Cataluña y Baleares fue reconocida como obediencia soberana por el Gran Oriente Nacional de España mediante el Tratado-convenio de mutuo reconocimiento y amistad, firmado el 17 de julio de 1887. Por este tratado, en efecto, "El Gran Oriente Nacional de España", Supremo Consejo para la francmasonería escocesa de la nación española y sus posesiones, reconoce la Gran Logia simbólica Regional Catalana-Balear como la única autoridad soberana y legítima de la francmasonería simbólica en los límites jurisdiccionales que comprende el territorio de las provincias de Barcelona, ​​Tarragona, Lleida, Girona y Baleares "y ambas obediencias se comprometían a intercambiar representantes garantes de amistad. Así pues, en 1887 la francmasonería catalana quedaba plenamente reconocida como familia de la francmasonería universal en el territorio del Principado de Cataluña y de las Islas Baleares y, con ella, quedaban reconocidos también universalmente los principios particulares en los que quería fundamentarse, además de los universales que unen todos los francmasones. 

La Gran Logia Simbólica Catalana Balear tuvo una participación destacada, directa o indirecta, en el movimiento librepensador, feminista y republicano del Principado de Cataluña durante casi cincuenta años. Sin embargo, su vida quedaría fuertemente condicionada por sus relaciones conflictivas con el Gran Oriente Español, sobre todo a partir del Congreso de Ginebra de 1902 y la consiguiente creación del Bureau International de Relations Maçonniques, por medio del cual el GOE le impuso un aislamiento internacional total. A pesar del intento de superar esta situación con el nuevo pacto de mutuo reconocimiento firmado en 1914 entre ambas potencias, este fue reiteradamente incumplido por el GOE y en 1923 la Gran Logia Simbólica Catalana Balear decidió ampliar su jurisdicción a todo el ámbito de la Estado español, con el obligado cambio de nombre en Gran Logia Española. En 1929 fue creada la Logia Themis, bajo los auspicios de la GLE con el objeto de que fuera el embrión de una nueva obediencia independiente de la francmasonería catalana. Este proyecto culminó con la constitución del Gran Oriente Independiente Catalán en 1936, el cual fue encarnizadamente combatido por la Francmasonería española y quedó rápidamente engullido por la vorágine del levantamiento fascista y la guerra consiguiente. 

Logo de la Respetable Logia Avant nº11 de la Gran Logia Simbólica de Cataluña y Baleares

 

La derrota nacional y la ocupación militar de 1939 atacó también de lleno la francmasonería. Esta fue declarada enemigo principal del nuevo régimen fascista español. Los Hermanos fueron implacablemente perseguidos y, los que no pudieron esconderse o exiliarse, fueron condenados a muerte en juicios sumarísimos. En estos simulacros judiciales, las acusaciones de "masón" se mezclaban con las imputaciones de "rojo" y de "separatista". Una vez más, en Cataluña, los ideales masónicos, los del progreso social y los de la libertad nacional iban unidos; ahora, desgraciadamente, por obra de las sentencias de los verdugos y por el derrame de la sangre de nuestros mártires. En estas circunstancias, era imposible la subsistencia de ninguna organización masónica y fue necesario abatir columnas hasta la última de las logias. Por espacio de más de cuarenta años, la masonería dejó de existir en territorio catalán. 

Muerto el dictador Franco en 1975, comienza la disolución del régimen fascista español. En 1976 se constituye en Barcelona la Logia Cataluña, la primera después de la ocupación y la pérdida de las libertades. Posteriormente cambió el nombre por Perseverancia la que fue federada en el Gran Oriente de Cataluña, primera potencia simbólica de obediencia estrictamente catalana, que se constituyó en 1989. En 1997 se constituyó el Supremo Consejo del Grado 33 de Cataluña (Gran Consejo del REAA) y el año 2000 el Supremo Consejo y el Gran Oriente de Cataluña firmaron un Tratado de Reconocimiento Mutuo y Pacto Constitucional, mediante el que restaba sólidamente asentada la Francmasonería de Rito Escocés en las tierras catalanas. 

 

Fuente: Gran Orient de Catalunya