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  El Rito Oficial

 
Emblema del Rito Escosés Antiguo y Aceptado R.·. E.·. A.·. A.·.

«Emblema del Rito Escosés Antiguo y Aceptado R.·. E.·. A.·. A.·.»

PRINCIPIOS DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO
R.·. E.·. A.·. A.·.

 

Entre el 6 y el 22 de septiembre de 1875 se reunió en Lausana (Suiza) el Convento Universal de los Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (R.·.E.·.A.·.A.·.) el cual asentó definitivamente las bases de funcionamiento y administrativas de las organizaciones masónicas que practican este Rito.

Entre otros aspectos trascendentales, por ejemplo, estableció la separación de jurisdicciones entre la Francmasonería Simbólica (la de los tres primeros grados) y la Francmasonería Filosófica (grados cuarto al treinta y tres), poniendo fin a uno de los problemas más graves surgidos desde la constitución formal del Rito Escocés Antiguo y Aceptado a comienzos del siglo XIX.

Este Convento se cerró con un Manifiesto y Declaración de Principios que constituye el texto básico de todas las Obediencias del Rito Escocés Antiguo y Acepctado y que sintetiza no sólo los objetivos de este Rito, sino los ideales de toda la Francmasonería.

 

MANIFIESTO DEL CONVENTO DE LAUSANA, SEPTIEMBRE DE 1885

 

Desde hace mucho tiempo, y últimamente sobre todo, la Masonería ha sido objeto de los ataques más injuriosos.

A la hora en que el Convento, después de hacer el examen más atento de las antiguas constituciones del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, conservando con un religioso respeto las sabias disposiciones que lo protegen y lo perpetúan, libra la Masonería de vanos obstáculos y quiere penetrar más y más del viento de libertad que anima nuestra época; a la hora en que sobre bases indestructibles, sanciona una íntima alianza entre los Masones de todo el mundo, el Convento no quiere separarse sin responder con una manifestación estallando a calumnias deplorables y anatemas enérgicos.

En primer lugar, para los hombres que, con el fin de presentarse a la Francmasonería, quieren conocer los principios, ésta les proclama por la declaración siguiente, que es su programa oficial, las expresiones han sido dictadas por el Convento.

 

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

 

 

La Francmasonería proclama, como lo ha proclamado desde su origen, la existencia de un principio creador, bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo.

No impone ningún límite a la búsqueda de la verdad, y para garantizar a todos esta libertad exige de todos la tolerancia.

La Francmasonería es, pues, abierta a los hombres de cualquier nacionalidad, de cualquier raza, de cualquier creencia.

Prohíbe a los talleres toda discusión política y religiosa; acoge todo profano, sean cuales sean sus opiniones en política o en religión, de las que no tiene por qué preocuparse, con que sea libre y de buenas costumbres.

La Francmasonería tiene por fin de luchar contra la ignorancia bajo todas sus formas; es una escuela mutua cuyo programa se resume así: obedecer las leyes del país, vivir con honor, practicar la justicia, amar a los semejantes, trabajar sin cesar por la felicidad de la humanidad y perseguir su emancipación progresiva y pacífica.

He aquí lo que la Francmasonería adopta y quiere hacer adoptar a los que tienen el deseo de pertenecer a la familia masónica.

Pero junto a esta declaración de principios, el Convento tiene necesidad de proclamar las doctrinas en las que la Masonería toma apoyo; quiere que todo el mundo las conozca.

Para realzar el hombre a sus propios ojos, para hacerlo digno de su misión sobre la tierra, la Masonería establece el principio de que el Creador supremo ha dado al hombre, como el bien más precioso, la libertad: la libertad , patrimonio de la humanidad toda entera, rayo del más arriba que ningún poder no tiene el derecho de apagar ni de amortiguar y que es la fuente de los sentimientos de honor y de dignidad.

Desde la preparación al primer grado hasta la obtención del grado más elevado de la Masonería escocesa, la primera condición sin la cual nada es otorgado al aspirante, es una reputación de honor y probidad incontestada.

A los hombres para los que la religión es el consuelo supremo, la Masonería les dice: cultivad vuestra religión sin estorbo, siga las inspiraciones de su conciencia; la Masonería no es una religión, no tiene ningún culto; así, pues, quiere la instrucción laica, su doctrina es encerrada, toda entera, en esta bella prescripción: ama al prójimo.

A los que temen con tanta razón las disensiones políticas, la Masonería les dice: proscric de mis reuniones toda discusión, todo debate político; sé para tu patria un servidor fiel y abnegado, no nos tienes que rendir ninguna cuenta. El amor a la patria se acuerda, por otra parte, tan bien con la práctica de todas las virtudes!

Se ha acusado a la Masonería de inmoralidad! Nuestra Moral es la moral más pura, más santa; tiene por base la primera de todas las virtudes: la humanidad. El verdadero Masón hace el bien, extiende su solicitud a los desgraciados, cualesquiera que sean, en la medida de su propia situación. No puede sino rechazar con asco y desprecio la inmoralidad.

Tales son los fundamentos sobre los que reposa la Francmasonería y los que aseguran a todos los miembros de esta gran familia la unión más íntima, sea cual sea la distancia que separa los diversos países que habitan; entre todos ellos está el amor fraternal. Y qué puede testimonia mejor esta verdad que la reunión misma de nuestro Convento?

Desconocidos unos de otros, viniendo de los países más diversos, apenas habíamos intercambiado las primeras palabras de bienvenida y ya la unión más íntima reinaba entre nosotros; las manos encajaban fraternalmente y en el seno de la más sobrecogedora concordia hemos tomado nuestras resoluciones más importantes para un asentimiento unánime. Francmasones de todas las regiones, ciudadanos de todos los países, he aquí los preceptos, he aquí las leyes de la Francmasonería, he aquí sus misterios. Contra ellos los esfuerzos de la calumnia permanecen impotentes y sus injurias quedarán sin eco; caminando pacíficamente de victoria en victoria, la Francmasonería extenderá cada día su acción moral y civilizadora.

 

OBJETIVOS DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO

 

Hoy el hombre, la sociedad y todo el planeta reclaman con urgencia una nueva organización del mundo; es el momento de iniciar un nuevo replanteo ante los problemas que afronta la humanidad; ha llegado el tiempo de sustituir el conflicto por la cooperación, el odio por el amor, la violencia por la razón, el abuso de poder por la Sabiduría, el ciego seguimiento de una corriente religiosa o de un partido político por un sentido de responsabilidad individual.

El Masón o Masona recibe, en los diversos grados de la escocisme, una estimulación intelectual y filosófica que le permite penetrar en variados campos del conocimiento, e influir en la problemática de la cultura, de la moral y de la ética, con la posibilidad de participar de forma consciente como constructor de este mundo más ecuánime.

La metodología de la escocisme es respetuosa con el simbolismo iniciático del modelo masónico ya establecido, desarrollando un número adicional y variable de altos grados que amplían la simbología mediante la incorporación de nuevos mitos simbólicos. Se considera que sus ideales implican un programa de trabajo forjador de armonía, para que el camino emprendido lleve a buen fin. Se conserva la tradición iniciática porque se cree que el ser humano es portador de un complejo y sutil bagaje espiritual que necesita un tiempo y un espacio para orientarse hasta conseguir una verdadera conciencia individual, pasando por los diferentes niveles simbolizados por las iniciaciones de cada grado, como partes de un todo interrelacionado, lo que es la esencia del escocisme.

El escocisme tiene también como objetivo añadir a sus grados superiores ingredientes esotéricos, es decir, pertenecientes a la Tradición iniciática las raíces se adentran en la más rica historia de las civilizaciones. La profundidad de los conocimientos a los que dedicaron su preclara inteligencia sabios del lejano Oriente, sirios, egipcios, persas y hebreos, deberían constituir las columnas básicas de un edificio en cuyo interior el Hermano o Hermana encuentre también el pensamiento y el método lógico de los filósofos griegos y de todos aquellos que hasta hoy han continuado la búsqueda de la Verdad.

La evolución de la Ética y la Moral como rectoras de la conducta del ser humano a través de las generaciones es de por sí una fuente inagotable de enseñanzas positivas en las que la Lonja de Perfección no puede dejar de beber.

El conocimiento de los avances de la ciencia y de la técnica es un complemento obligado dentro del programa de estudios de los grados superiores. Ante los medios de difusión que se dedican a un demagógico tratamiento de los temas de actualidad recabando la atención de las masas, el Templo es el escenario adecuado, tanto con respecto a la información constructiva, como para despertar la alarma ante los excesos que violan las leyes naturales.

Estos grados elevados escoceses tienen una utilidad práctica indiscutible, pero a condición de que sirvan realmente a la finalidad para la que fueron creados. Para lograrlo, sería necesario que los temas de trabajo de las Reuniones de estos grados se dedicaran a los estudios filosóficos y metafísicos, demasiado descuidados en los Palcos simbólicas, y no olvidando nunca el carácter iniciático de la Masonería, que no es ni un club político ni una asociación mutua de socorro.

Difícil es la tarea que corresponde al Rito; llevarla a buen fin significa trabajar de forma valiente contra las desviaciones que dos siglos de escocisme han ido acumulando, y devolver a la finalidad "eminentemente filosófica, social y filantrópica" establecida en las Constituciones del Rito, de finales del siglo XVIII: "Unión, felicidad, progreso y bienestar de la Humanidad en general, y de cada uno en particular".

 

Fuente: Gran Orient de Catalunya

 

  El Rito Escocés
  Antiguo y Aceptado R.·. E.·. A.·. y A.·.

 

«El R.·. E.·. A.·. y A.·., no ofrece, en ningún caso, una respuesta dogmática al cambio, aunque si ofrece una metodología y una enseñanza para comprenderlo, aceptarlo y participar en él . En cualquier caso, resulta necesario promover el desarrollo de un dialogo permanente con el mundo profano, con el objetivo de que la gente conozca que la Francmasonería ha sido y continúa siendo, un laboratorio generador de nuevas ideas y vehículo de nuevas formas de sociabilidad humana de tal forma que se halla preparada para contribuir positivamente a la evolución de la sociedad, y al progreso y al bienestar de la Humanidad»

Si bien los orígenes del Rito Escocés Antiguo y Aceptado entroncan directamente con la Gran Logia Real de Kilwinning, la Orden de San Andrés del Cardo, la de los Maestros Escoceses de San Andrés, el Rito de Perfección o de Heredom y las Logias de la Masonería jacobita o Masonería estuardista, el Rito, tal y como lo conocemos y practicamos hoy, no se estructura hasta el 31 de mayo de 1801, al constituirse en Charleston, Carolina del Sur, el Primer Supremo Consejo de los Soberanos Grandes Inspectores Generales del XXXIII y Último Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. De este primer Supremo Consejo nacen todos los demás legítimos Supremos Consejos.

Se estructura el Rito Escocés antiguo y Aceptado en 33 grados, de los que los tres primeros, que constituyen la llamada Masonería Simbólica, dependen de las Grandes Logias; haciéndolo los 29 restantes, es decir, del 4 al 33 ambos inclusive, de los Supremos Consejos, uno por cada país.

Es sentido y misión del R.·. E.·. A.·. y A.·., en primer lugar, hacer cada día mejores masones, es decir, aumentar su cualificación intelectual, moral y sobre todo masónica a través de un trabajo riguroso, progresivo, profundo y esencialmente iniciático; y en segundo lugar, que esos hombres más formados y más masones, es decir, más hombres, impongan con la fuerza de sus ideas y el ejemplo de su conducta, los principios del Rito y de la Masonería en la sociedad profana.

Se trata, pues, de un Rito, el más difundido en el mundo, en el que se combinan los elementos simbólicos más tradicionales con una dinámica de funcionamiento ciertamente expresiva, que permite desarrollar junto a un profundo sentido de fraternidad, un agudo sentido del análisis racional que invita a enfocar la vida con criterios donde lo espiritual y lo racional se complementan extraordinariamente.

En los Templos de las Logias que trabajan en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado se representan simbólicamente las Leyes que rigen el universo, y sus trabajos se realizan fundamentalmente en dos líneas que se complementan como los brazos de un mismo cuerpo.

En primer lugar tenemos el Trabajo Ritualístico o Práctica del Ritual que permitirá, en sus grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, a través de una serie de dramatizaciones ritualísticas de antiquísima simbología, tener una mayor consciencia de las Leyes que rigen el universo.

En este sentido el Ritual está estructurado y codificado de tal manera que conforma un hilo conductor, el cual no sólo puede transmitir un claro y sencillo mensaje general, sino que puede activar mecanismos subconscientes e inconscientes que generan un elevado sentido de la trascendencia y de Dios o Gran Arquitecto del Universo. Así, pues, en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado es impórtate no sólo la Práctica del Ritual sino también a su asimilación espiritual, psicológica y conceptual.

En segundo lugar, dentro de los trabajos de la Logia, se pone igualmente énfasis en los Trabajos masónicos de tipo intelectual. Los Trabajos son presentados por escrito y, una vez leídos en la Tenida, son tratados de forma oral por los Hermanos. De esta forma se consigue, a través de las diferentes apreciaciones u opiniones aportadas, una percepción profunda del tema tratado, con el consiguiente enriquecimiento y formación masónica que invariablemente dará sus frutos en cualquier ámbito o situación.

Siguiendo con el espíritu eminentemente dinámico de las Logias del Rito Escocés antiguo y aceptado, habitualmente forma parte importante del Trabajo masónico los correspondientes ágapes fraternales o cenas realizada fuera de las Logias, donde se interrelacionan sus miembros y se desarrolla, si cabe en mayor medida, el profundo sentido de la Fraternidad que existe entre todos los Hermanos.

Reflexionar sobre el sentido y misión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado es tanto como analizar su ontología y la aplicabilidad y proyección de su esencia en la Sociedad.

Es difícil encontrar un Rito en el que se armonice tan equilibradamente el Espiritualismo, el Humanismo y la Libertad, que son las tres columnas que sostienen al Escocismo. Porque el Rito Escocés Antiguo y Aceptado es un Rito tradicional e iniciático basado en esos tres elementos y asentado sobre la profunda fraternidad masónica.

El Rito permite, y este seria su primer sentido, que una alianza de hombres libres trabaje para el progreso espiritual, moral, intelectual y material de la Humanidad. En consecuencia la vocación espiritual del R.·. E.·. A.·. A.·., lleva a un humanismo filantrópico.

Espiritualismo, Humanismo, Fraternidad, Filantropía, no son para los masones escocistas conceptos vacíos de contenido. Nuestra espiritualidad no nos viene dada como si fuese una gracia, el humanismo no consta en nosotros como una virtud innata, la fraternidad no es espontánea. A esas virtudes masónicas se llega a través del esfuerzo individual y colectivo, utilizando una tradición iniciática y progresiva (el Rito es un método) que posibilita una espiritualidad abierta a la libertad, al humanismo, a la igualdad y a una auténtica fraternidad universal entre los hombres.

Cabe decir que el R.·. E.·. A.·. A.·. es tan tradicional como liberal. Un Rito que rompiera con la tradición iniciática o que no proclamase la libertad, y fuese por tanto dogmático, dejaría en ambos casos de ser masónico.

La misión del R.·. E.·. A.·. A.·. es siempre construir. Construir el edificio supremo de un orden iniciático, construir al hombre y construir su fraternidad, en resumen hacer mejores masones.

El Rito Escocés implica en su ideal una perfecta síntesis entre el humanismo espiritualista de la filosofía tradicional y el humanismo antropológico moderno.

Aunque el mundo profano se esfuerza en enfrentar conceptos como universalidad y diferencia, los masones escocistas podemos proclamar que sin respeto a las diferencias el universalismo puede degenerar en totalitarismo, y que, sin exigencia de valores universales (es decir sin un horizonte de universalismo) el derecho a la diferencia podría desembocar en un enfrentamiento bélico. Por eso conviene mantener pujante siempre la vocación universal de la Masonería.

La filosofía Escocista (que como hemos señalado es perfecta síntesis entre espiritualismo y humanismo) pretende hacer notar su mensaje universalista de libertad y tolerancia frente a todo fanatismo, frente al integrismo religioso y frente al racismo xenófobo. Porque los principios del R.·. E.·. A.·. A.·. no quedan reducidos a la pura abstracción teórica, sino que tienen a proyectarse en el mundo profano través del trabajo y ejemplo individual que los masones escocistas ejercen en el entorno social, laboral, etcétera, al que cada uno de ellos pertenece.

En la esfera intelectual se rinde culto a la inteligencia y a la ciencia, utilizando la razón como vía de acceso a la verdad e introduciendo al hombre en una visión relativista frente a todo fanatismo dogmático.

En cuanto a las creencias, nuestro Rito, que es respetuoso con todas las religiones, defiende la libertad religiosa y de culto y la independencia del poder político respecto al religioso.

Como podemos ver hay un bagaje concreto en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Porque éste es un método, un medio un vehículo para el aprendizaje perfectivo del masón y para la transmisión de contenidos intelectuales. El R.·.E.·.A.·.A.·. es no solo forma sino también fondo, ambos deben ser justamente equilibrados. Un Rito que redujese los elementos formales no seria perfecto, pero creer que la forma es todo, es decir, vaciar de contenido material el Rito, reduciéndolo a una ceremonia formal supondría una alteración ontológica del mismo. La forma no debe nunca sustituir, y menos excluir al fondo, al pensamiento, al contenido profundo y esencial del Rito.