La Cadena Simbólica

24.08.2014 23:33

La Cadena Simbólica

La Cadena Simbólica

 

La base inamovible sobre la cual descansan los inmortales e indisolubles cimientos de nuestra Augusta Orden, está singularizada, sin lugar a dudas, en las conformaciones simbólicas de sus más específicos contenidos de su esencia y de su espíritu, de sus ideales y de sus convicciones.

La ponderación mas efectiva del valor intrínseco de tal  simbología, radica, fundamentalmente , en el aspecto sencillo y humilde de su materialización ; pero grande, significativo y elocuente es la expresión de su valioso y magnífico contenido. Cada símbolo Masónico tiene su lenguaje propio, el cual se expande vivo y puro, significativo y convincente ante nuestra personal interpretación. El lenguaje de la simbología grandilocuente que singulariza el ornamento litúrgico de nuestros Templos y valoriza las vivencias de nuestra Orden para inmortalizar su existencia a través del Universo, no es la traducción interpretativa hecha por nuestro sentido auditivo, sino que es la interpretación subjetiva y objetiva de la visualización de nuestro propio discernimiento, de este factor conciencial que todos los HH :. debemos involucrar en la riqueza de nuestra propia inteligencia . Cada símbolo Masónico es una especie de chispa luminosa, que enciende en cada uno de nosotros a descubrir los misterios ocultos en el inmenso contenido de las valiosas joyas de nuestra ponderada liturgia.

Dentro de esa sencillez que raya en lo humilde, aparece, decorando en la parte alta y alrededor de nuestro Templo, la Cadena Simbólica , extendida y alineada formando un solo y poderoso cuerpo, por medio de la potente unión de cada eslabón, algo así como la compacta reciedumbre de un bizarro ejército de soldados obreros, de marinos o pescadores, de intelectuales o de labriegos, de maestros o de estudiantes ; pero en sí es la unión de esencias y de espíritus que forjan un mismo ideal y una sola convicción, a fin de llevar adelante la augusta satisfacción del triunfo, de la victoria, de la tranquilidad y del bienestar, del Bien y de la Verdad.

La Cadena Simbólica es para nosotros, los Masones, el símbolo fraterno de nuestra unión, sobre la cual radica la solidaridad fraternal que cimienta en su liturgia la Unidad Indivisible de nuestra Gran Hermandad. Ella invita a los HH :. a formar entre sí, ese nexo poderoso que valoriza la fuerza de la materia y el substancial empuje del espíritu, a fin de que,  mancomunados, estructuremos la inmensa cadena universal, formada por el entrelace de cada Masón, y capacitada para rodear con su potencia, la circunvalación del mundo, sin importarle el sentido radical de los hombres, ni la majestad de las altas montañas, ni el horizonte inmenso de los océanos, ni la separación geográfica de los continentes. El fecundo criterio con que los fundadores de nuestra Gran Hermandad llamada en sus comienzos “Orden de la Luz”, después “Fraternidad Universal” y hoy Masonería, es digno de ser estudiado, ya que es imposible sustituir, ni aún el más insignificante detalle de la grandeza con que está conformado todo el valor de nuestros Templos, Rituales, Ceremonias, Liturgia, Doctrina, etc. El Símbolo sencillísimo de la Cadena Simbólica nos está demostrando la importancia imperecedera del lúcido discernimiento con que ellos obraron para llevar nuestra Institución por los caminos del mundo y ponerla en contacto con los eslabones sólidos, relucientes y dignos de la Logia, de cada Obediencia y de cada Rito, para cimentar en sí la existencia de la inmensa cadena de la Francmasonería Universal.

Y, como si todo lo bueno no persistiera mientras no sea tocado por la bruma del odio, de lo nefasto y de los malo, la Cadena fue también vilipendiada , ya que sirvió para relajar los sentimientos raciales y conculcar las libertades de los individuos ; con diferencias de castas y reconocimientos de seres privilegiados, apareciendo en muchos países del orbe , principalmente en los del Nuevo Mundo, la cadena de la esclavitud. Pero afortunadamente, el hombre acondicionado a los avances del bien y unido por la prepotencia de la civilización, destruye tal maleficio, rompe las ligaduras de la cadena maldita, para convertir su propio yo, su envoltura humana, en un eslabón predominante de la inconmensurable cadena que orienta y fertiliza los destinos del mundo.

Inspirar la expansión de nuestras virtudes es la pureza infinita que refleja en su silencio la Cadena Simbólica; es amalgamar los afectos solidarios que ella determina, desde la historia de su creación hasta los presuntos fines de la gran familia humana.

Afianzar la unión de los eslabones Masónicos a través de los firmes lazos que deben apoyar la causa de nuestra doctrina entre todos los Masones diseminados por el mundo, es cumplir con el lenguaje mudo que exterioriza en su mandato la Cadena Simbólica.

Mancomunar los sentimientos que cada Masón vierte como un reguero de esencia en el cumplimiento de la justicia social, para fortalecer el predominio de la Francmasonería Universal, es dignificar la existencia de la Cadena Simbólica en materia y en espíritu.

Hagamos votos porque este precioso símbolo de unión, fertilice nuestros corazones y como un potente eco de Paz y de Gloria, traspase los límites de las grandes cadenas de montañas y de los dilatados mares que separan nuestras familias en el Universo entero y unan a la humanidad en comprensión y amor, en trabajo y producción, en sinceridad y nobleza , en estudio y ciencia, y en Fraternidad, Igualdad y Libertad