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Las 7 Reglas de Oro del Masón

 

La Francmasonería, institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la practica de la solidaridad; y trabaja por el mejoramiento material y moral de la humanidad. Tiene como principio la tolerancia mutua, el respecto a los demás y de uno mismo, y la absoluta libertad de conciencia. Considerando que las condiciones metafísicas y religiosas son del dominio exclusivo de la apreciación de cada individuo rechaza cualquier afirmación dogmática. Tiene por divisa: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

 

1.- No hagas algo en un sitio, que por consideraciones morales, no puedas hacerlo en todas partes.

2.- No digas algo a alguien que por el más insignificante motivo no puedas decirlo a todo el mundo.

3.- Haz todo lo Posible por evitar antagonismos, salvo cuando peligren los verdaderos principios de la Orden y aún así, deberás siempre observar el debido respeto a las opiniones y sentimientos de los demás.

4.- No importa lo que te suceda, esfuérzate por tratar a los demás donde quiera que te encuentres como si nada desagradable te hubiere ocurrido.

5.- Se parco en exigir explicaciones o satisfacciones cuando se te haya ofendido, pero debes estar siempre presto a ofrecerlas aun cuando involuntariamente hayas podido levemente ofender a alguien.

6.- Cuando tengas dudas de la buena o mala intención que pudiera haber motivado cualquier acto que te afecte, siempre debes darle a la buena intención el beneficio de la duda.

7.- Nunca ofendas intencionalmente a nadie por considerar que se te ha ofendido.

 

Masonería en la actual sociedad de consumo

La Masonería no es una religión, ni una secta, pues no tiene dogmas, carece de cuerpo doctrinal al cual se llegue a través de la fe. La Masonería respeta todas las creencias, y, en caso de la Liberal, la ausencia de esas creencias, siempre que el masón acepte el compromiso de conocerse a sí mismo, desarrollar sus posibilidades en todos los sentidos y en la forma que desee, y volcar ese conocimiento y esa mejora en beneficio del Universo, del cual la Humanidad es parte sustancial.

La Masonería tiene tres únicos principios: Libertad, Igualdad y Fraternidad. La forma concreta de entender y aplicar esos principios no está marcada, y cada masón debe buscarla y realizarla personalmente. Esta exigencia no es puesta en practica mediante un examen o confesión de un masón a otros, sino que se lleva adelante en la conciencia de cada uno.

Al profano se le exige, para entrar en la Masonería ser "libre y de buenas costumbres". Esta vieja fórmula debe ser entendida como derecho y deber al desarrollar las propias condiciones e ideas -sea cuales sean- y ser coherente con uno mismo desarrollando esas condiciones e ideas de forma tal que mejoren aquella parte del Universo que le rodea, empezando por él mismo. No se trata de guardar una moral determinada, sino de cada uno. El masón puede, por supuesto, aceptar unos principios morales establecidos, pero como ser libre, honrado y responsable, debe tener fundamentados en su conciencia dichos principios, y nunca aceptarlos por rutina o por presión social.

En Masonería no deben juzgarse las opiniones, que son libres, sino las actitudes: éstas deben ser abiertas, carentes -en lo posible- de prejuicios, fruto de una reflexión y una intuición propias. Debe abordarse la vida buscando lo que une antes de lo que separa, y saber manifestar las diferencias con sinceridad para con uno mismo y con respecto a los demás. Esto no significa que el masón no defiende sus ideas y creencias, ya que en ese caso no sería coherente consigo mismo, sino que esa defensa debe ser realizada de forma abierta, tolerante y fraternal, huyendo de la concepción de ser el único portador de la Verdad Absoluta.

Buscamos el progreso del Universo y el progreso de la Humanidad inserta en él, y llamamos a ese progreso Luz, entendiéndolo no solo en el sentido material -importante y presente en nuestras preocupaciones- sino también en el sentido espiritual, moral o filosófico.

En Masonería no se le rinde culto a un Dios ni, mucho menos, al diablo, tal como se acusó en numerosas ocasiones. Un masón puede, de acuerdo con sus ideas, rendir culto a los principios religiosos en los que crea, o declararse agnóstico o no creyente. En nuestra Orden conviven sin distinción dos invocaciones: Al Gran Arquitecto del Universo y/o Al Progreso de la Humanidad, respetando así la libertad de conciencia de cada miembro.